Auto-actualización permanente El espíritu, actor y portador de la cultura, es la experiencia, vivencia, conocimiento, concepto, idea, sueño, sentimiento, afecto acumulados por el longo de su existencia. La inteligencia, los valores, las expresiones de afecto y la conciencia de su individualidad resultan de eses conocimientos. En la medida que ellos son adquiridos la conciencia del ser se amplía. La conciencia posible es siempre proporcional a la historia de vida de cada uno. El perfil de conocimiento que fue y está siendo vivenciado determina las habilidades, las potencialidades, las capacidades del espíritu y, al mismo tiempo, establece lo que el no sabe, o sea, sus limitaciones, sus dificultades, su ignorancia. El conocimiento es adquirido por el espíritu en la medida en que enfrenta situaciones del cotidiano presentadas por suya trayectoria. Caso su perfil de conocimiento permite resolver, superar, una determinada situación suya habilidad es evidenciada y puesta a disposición de aquellos que no la tienen. Caso no sea capaz de resolver el problema con lo que conoce deberá entonces buscar la respuesta, la solución, a través de un conocimiento nuevo que le permita realizar la superación de la situación. El nuevo (el concepto nuevo, el sentimiento nuevo, la actitud nueva, el comportamiento diferenciado) será construido al reelaborar su propio conocimiento y/o utilizarse del conocimiento acumulado por los demás, encarnados o desencarnados, como un referencial. Las situaciones enfrentadas en el cotidiano, por tanto, al permitieren que las habilidades sean vivenciadas y al provocaren la construcción de nuevos conocimientos que rompen los limites del espíritu, resultan en la ampliación de suya conciencia (de si mismo, de los seres con los cuales convive, de la naturaleza, del universo, de Dios), o sea, permiten la evolución del espíritu que es el objetivo de la propia vida. Las situaciones proceso de aprendizaje nunca estará completo, pues a cada nuevo conocimiento adquirido nuevas situaciones diferentes podrán ser enfrentadas. Luego, la comprensión clara de cómo el proceso de evolución ocurre es fundamental, una vez que determina su eficiencia. La postura continúa y conciente en relación a las limitaciones de tiempo en que se construye la existencia permite que el potencial posible de aprendizaje de cada situación sea aprovechado al máximo. En revés de dejar que la dolor y la angustia sean los principales estimuladores de la aprendizaje, el espíritu debe luchar para que gañe espacio el esfuerzo conciente, la voluntad firme, la motivación adecuada. Delante de la preocupación en transformar la evolución como un momento de dolor para la evolución como un momento de esfuerzo conciente sobre sus limitaciones el espíritu debe adoptar una postura delante de la vida que le permita optimizar el conocimiento a ser retirado de cada situación enfrentada. Esta actitud es la auto-actualización permanente: ejercicio continúo de lectura plena que el hombre hace de si mismo, de los demás, de la cultura (conceptos, ideas, comportamientos, costumbres, valores, técnicas, folclore, teatro, música, literatura, etc), del mundo, de la vida, que promueve crecimiento personal, levado por la motivación propia y por la incesante curiosidad acerca del Cósmo. Copyright: Todos los derechos reservados. La SBEE autoriza la reproducción de los textos para fines no comerciales, desde que sea mencionada la fuente.
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