Jesus y la Moral Cristiana Jesús, viviendo en su tiempo, construyo valores universales únicos, que debido a su profundidad y alcance, modificaran los aspectos culturales, sociales, políticos y económicos de la humanidad. Para el Espiritismo estos valores son conceptos fundamentales, sendo la moral cristiana el pilar principal de su visión del mundo y su interpretación de la realidad. El Espiritismo entiende que el significado de Jesús se encuentra en el ejemplo de su vida, haciendo y demostrando la viabilidad de una norma de conducta; la fuerza de su ejemplo dio significado a Su existencia y no a la serie de mitos, interpretaciones y dogmas que se agregaron a la comprensión de su mensaje. Por consiguiente, es fundamental que el espirita pueda hacer estas distinciones. Según la Doctrina de los Espíritus, Jesús, como todos los otros seres humanos, nació de la unión entre un hombre y una mujer y no por cualquier manera sobrenatural. De un origen humilde, él no era un descendiente de David, ni tenía cualquier pretensión al poder temporal. El Espiritismo no acude a la idea de un milagro que, según la Doctrina no existe, para justificar algunas ocurrencias en la vida de Jesús. Según el, al poner en práctica su conocimiento y su capacidad medíúnica, fue interpretado, debido a la ignorancia de las personas que lo rodeaban, como el realizador de acontecimientos maravillosos y fantásticos. El Espiritismo no requiere el uso de la Idea de un Mesías; un salvador o de un Cordero de Dios, para entender a Jesús. No es importante cómo Jesús nació ó murió, pero sí cómo vivió. A pesar de su importancia Jesús no se confunde con Dios. Él no es Su encarnación. Él era un hijo de Dios, como todas las criaturas lo son. Dejar de confundir Jesús con Dios permite uno reconocer el valor de este espíritu que, haciendo uso de su conocimiento de amor como la ley del principio del Universo, logró la comprensión que ningún hombre, hasta entonces, había alcanzado. Considerar a Jesús como divino es tomar de él una característica fundamental: la de un ideal que puede lograrse, una referencia factible para la humanidad.
· Dios, el único, es el padre de todos. (todos son iguales ante Dios). · Trate a todos los hombres como usted gustaría de ser tratado. · Ame sus enemigos y haga bien a aquéllos que lo odian y reza para aquéllos que te persiguen y lo calumnian. · Benditos aquéllos que lloran porque ellos se aliviarán; aquéllos que tienen hambre y tienen sed para la justicia porque ellos se aplacarán; el humilde porque de ellos es el reino del cielo; aquéllos que son puros de corazón porque ellos verán a Dios; aquéllos que son mansos porque ellos poseerán la Tierra; aquéllos que son pacíficos porque serán llamados los hijos de Dios; aquéllos que son misericordiosos, porque ellos tendrán la misericordia. Jesús, en su existencia cósmica, es el camino, la verdad y vida en su multiplicidad, su diversidad, alteralidad. y su relación humana respetuosa. Sus enseñanzas, su conducta y los ejemplos de otras personas que se identificaron con su propuesta, perfiló y construyó un código, una norma, una pauta, basado en la unidad de humanidad y la igualdad entre los seres y, por consiguiente, en el amor por el vecino; en la solidariedad, la tolerancia, la responsabilidad personal, la libertad de conciencia y en la moral como una defensa y avance de vida. Jesús es padrón de conducta abierta para ayudar a las personas en la construcción de su propio futuro. Jesús es un ejemplo claro de una conducta moral que refleja la identidad del ser con el Universo y con Dios. Derechos de propiedad literaria: Todos los derechos reservados. SBEE autoriza la reproducíon de los textos para fines non comerciales com mencion da la fuente. www.sbee.org |