Libre Arbitrio Para la Doctrina Espirita no hay destino, no hay predestinación, no hay suerte o azar. El futuro es construido todos los días. Por intermedios de pensamientos, y acciones, el espíritu y su grupo sigue cultural escogen y determinan sus caminos, ejercitando una característica indisociable del ser inteligente: el libre arbitrio. La evolución es el fundamento de la vida y ocurre por la adquisición de conocimientos en sentido amplio: técnico, afectivo, emocional, moral, filosófico, científico, religioso. El espíritu adquiere conocimientos nuevos por intermedio de las experiencias, vivencias y convivencias acumuladas al longo de sucesivas situaciones por la cuales pasa, tanto en el polisistema espiritual como en lo material. Al sumar conocimientos nuevos, el ser cambia la visión que posee de si mismo, de los demás, del mundo y de Dios, o sea, amplia su conciencia, evoluciona. El conocimiento y el comportamiento resultantes de las situaciones enfrentadas, delimitan un camino propio para cada ser inteligente. Acuerdo con sus escojas, el posee experiencias diferente y, en consecuencia, conocimientos diferentes, que diseñan una secuencia propia que les confiere individualidad. En la construcción del perfil que caracteriza como único cada espíritu (inteligencia, afecto, sentimiento, valor, conciencia) la libertad de escoja, el ejercicio del libre arbitrio, es lo que permite al ser inteligente alcanzar los objetivos de la vida. Los seguimientos del conocimiento acumulados por el espíritu en el decorrer de sus experiencias determinan , proporcionalmente, una capacidad de entendimiento, comprensión y construcción. El conocimiento que el espíritu posee permite que el solucione varias situaciones de la vida. Dentro del limite de lo que ya es conocido por el espíritu las situaciones no se constituyen en dificultad y suya resolución contribuye para los que conviven con el espíritu alcancen, también, el conocimiento que el domina. Entretanto, como las experiencias vividas son limitadas, lo que sabe el espíritu también es limitado. Las dificultades presentadas en superación de algunas situaciones indican las limitaciones del espíritu. La solución, el conocimiento capaz de resolver la dificultad, no en tanto, no se encuentra lista; debe ser construida, adaptada a las características únicas de la situación y de las personas involucradas. La construcción de la respuesta se hace de la propia experiencia del espíritu o de la experiencia acumulada por el otro, encarnado o desencarnado, que será adaptada al edificio de conocimiento del espíritu, acuerdo con su capacidad de raciocinio, sus sentimientos, sus valores y entendimiento. Es la libertad de escoja que determina cuales seguimientos de conocimiento, tanto en calidad como en cantidad serán asimilados y como serán acomodados y equilibrados en relación a los conocimientos que ya constituyen el ser, de manera coherente, para sustentar comportamientos. Las situaciones que el espíritu enfrente al longo de su trayectoria, tanto en el polisitema espiritual como en el material, pueden ser una consecuencia directa de sus actitudes anteriores, o pueden ser condicionadas por variables allende su control. Entretanto, la escoja que el espíritu adopta contra la situación presentada es de su completa responsabilidad. Dentro de los límites de su entendimiento, el espíritu es responsable por las consecuencias, efectos, desdoblamientos y nuevas situaciones generadas a partir de sus decisiones. Delante el desafío y acuerdo con su libertad de escoja, la respuesta del espíritu podrá estar situada entre el “hediondo” y el “sublime”. Entretanto, con la mayor probabilidad, la respuesta será compatible, coherente, con las decisiones anteriores que la persona ya tomó. Habrá escojas más o menos adecuadas para un cierto espíritu en uno dado momento. Como los caminos son múltiplos y las situaciones enfrentadas son diferentes, las respuestas deberán ser diversas. El criterio para se encontrar la respuesta más adecuada será siempre individual. La coherencia entre la verdad alcanzada y suya practica deberá nortear la escoja conciente. Cuanto mayor el cruzamiento de experiencias que se pueda movilizar y considerando antes de la tomada de decisión, mayor la probabilidad de ella estar coherente con la historia de vida de la persona hasta el momento, mayor la chance de la decisión rellenar la necesidad del espíritu en aquel momento. El autoconocimiento por tanto, es fundamental, para al ejercicio pleno del libre arbitrio. Escojas que afasten el ser inteligente de la coherencia con suya historia propician desdobramentos con menor calidad o cantidad de experiencias y, consecuentemente, reducen el aprovechamiento de aquella secuencia de experiencias. Muchas veces, entretanto, las consecuencias de una actitud o pensamiento pueden no ser tan significativas. La escoja puede cambiar la énfasis y la dirección de la trayectoria, cambiando las posibilidades existentes, pero sin connotación positiva o negativa. Las experiencias posibles, después de la decisión, pasan a ser diferentes de las planeadas, pero de igual significativas para la evolución del espíritu en la medida en que los seguimientos diferentes de conocimiento son explotados. Las consecuencias de se siguen al ejercicio de escoja, propician experiencias que van contribuir para el crecimiento del espíritu en la medida en que el, consciente, se empeñe en aprovecharlas. El espíritu crece en la medida en que se esfuerza por preservar o ampliar las experiencias que son favorables o cambiar las que no son adecuadas. El ejercicio del libre arbitrio sufre la influencia de los llamados paradigmas de la cultura, de la inteligencia y de la contingencia, que pueden potenciar o dificultar su pleno ejercicio. Las influencias sobre el libre arbitrio son en primer lugar relativas al conocimiento alcanzado. Cuanto mayor el dominio sobre un segmento de conocimiento, tanto mayor será el entendimiento y suya responsabilidad sobre las decisiones. Las decisiones tomadas por uno, en el ejercicio de su libre arbitrio, pueden cambiar, potenciar o limitar el ejercicio de libre arbitrio de otras personas. El ejercicio del libre arbitrio es tanto una actividad individual como del grupo social. Las limitaciones y las capacidades del espíritu se relacionan con las del grupo. Las limitaciones y las capacidades del grupo refloten la suma de mentalidad de sus miembros, determinando una masa crítica que sustenta o inhibe algún tipo de comportamiento. El medio cultural, en el cual un espíritu está encarnado, determina un cuadro dentro del cual el pasa a moverse. Este cuado facilita actitudes y comportamientos en la medida en que algunas soluciones ya experimentadas están a disposición como ejemplo. En contrapartida, puede limitar, o aceptar apenas comportamientos con características aceptas apenas por el grupo, dificultando la exteriorización de las potencialidades del espíritu. Actitudes que actúen contra la mentalidad dominante del medio cultural exigen mayor esfuerzo para suya sustentación, necesitando apoyo de un referencial diferenciado. Un grupo cultural evoluciona, cambia su comportamiento en la medida en que sus miembros evolucionan, o sea, se esfuerzan para romper sus limitaciones, que también son en parte, las del grupo. El grupo , no olvidando de considerar aquí la familia, puede determinar, criticar, inhibir, sustentar, reforzar, permitir, propiciar, direccional, inducir, limitar y estimular pensamientos y actitudes. El medio culturas es la manera por la cual uno comparte sus experiencias con los demás. La inteligencia, como capacidad de resolver problemas, determina una o algunas abordajes preferenciales que seleccionan lo que está considerado como problema, las respuestas alcanzadas y los caminos que serán utilizados. Si hay facilidad por un lado, por otro se limitan las opciones. La manera por la cual la cultura, asociada a las características biológicas estructuró la inteligencia, direccionada a la solución de problemas. Hay aún, afectando el libre arbitrio, las llamadas contingencias, entendidas como incertidumbres respecto se una cosa va a pasar o no, lo que puede o no suceder, el eventual, el incierto, determinado por variables fuera del control de la voluntad de la persona o de grupos involucrados. El espíritu que reencarna se súmete a algunas condiciones por el facto de esta en la Tierra que también afectan el ejercicio del libre arbitrio. La alimentación, el sueño, el envejecimiento, las limitaciones del físico, la visón, la audición, las maneras de comunicación, las condiciones del medio ambiente, etc. De entre los conceptos fundamentales que componen el núcleo del Espiritismo, el libre arbitrio es el aspecto de la ley mayor que sustenta la evolución del universo inteligente. Libre arbitrio es la acción del espíritu en el limite de su conocimiento, y responsable en la medida de su entendimiento. Copyright: Todos los derechos reservados. 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